jueves, 30 de abril de 2015

Orgullo, defecto de carácter. No una virtud.

Orgullo.

• “Exceso de estimación propia, arrogancia”

• “Satisfacción personal que se experimenta por algo propio o relativo a uno mismo y que se considera valioso”


Definitivamente existe un aspecto personal en la humanidad que puede resultar difícil de dominar o de controlar y ese aspecto personal es El Orgullo, y me refiero al orgullo como defecto de carácter, no como virtud.

Hay una gran cantidad de situaciones que logran que el Orgullo salga a flote y que resulte difícil de controlarlo y esto no es otra cosa sino el inicio de problemas o como mínimo, contradicciones. Es un carácter que normalmente no lleva a nada bueno o que normalmente nos haga feliz. Es más, normalmente nos lleva a todo lo contrario, alejarnos de lo que queremos.

Bajo mi punto de vista, lo peor de dejarnos llevar por el orgullo es que intentamos mentirnos, mentirnos a nosotros mismos. Actuamos bajo el orgullo y no decimos esas tantas cosas que sentimos, por no dar un paso atrás, bien sea por miedo a parecer débiles o por el simple hecho de ponernos a la altura de los demás… Por otro lado, por orgullosos decimos cosas que muchas veces no sentimos, que no pensamos con la única intención de hacer daño, quizás.





Di lo que sientes, exprésate. Da igual lo que responda. Hazlo. No te dejes llevar por el orgullo, quizás mañana sea demasiado tarde.


Por orgullo callamos lo que sentimos y gritamos lo que deberíamos callar.

Un saludo!

viernes, 3 de abril de 2015

Ya no se oye tú canto...


"Dormida está la guitarra
cuando partiste de mi
sola no canta esta cueca...
te fuiste en un día gris

Juntos marcamos la senda
felices fuimos así
y marchaste de este pago sin poderme despedir...

Ya no canta mi guitarra,  porque te fuiste de aquí,  solo el eco del recuerdo flores en el mes de abril...

El dolor marca un camino
el tiempo que he de vivir
seguiré por la vereda
que me lleve un día a ti 

Cuando el destino lo quiera
y el cielo nos vuelva a unir
sonará otra vez la cueca
volveré a ser feliz...

Ya no canta mi guitarra,  porque te fuiste de aquí,  solo el eco del recuerdo flores en el mes de abril "






4 de abril, 2012...

Tenía que ser un día más. Un día normal. Un día con su desayuno, su almuerzo, con su tarde y su cena. Un día como el anterior y como el que posiblemente fuese al día siguiente. Un simple y puto día más. Sin sorpresas. Sin amargas noticias. Pero no. Fue un día que dejaría en todos los almanaques venideros una marca. Una marca negra.

4 de abril, 2012...

Tras tres años desde entonces... sigue siendo una fecha muy presente. Parece que fue ayer. Recuerdo con los pelos de punta y los ojos cargados de emociones cuando mi móvil sonó aquel día interrumpiendo a Frankie Ruíz... 

La verdad fue que no me lo terminé de creer hasta que te vi. Allí. Dormidito. Tras aquel cristal frío, ese cristal que me separaba de un abrazo. Con esa cara de paz, de tranquilidad. A pesar de que mi padre me diese esa noticia algo en mi más profundo ser quería pensar que era una jodida broma. 

Ojalá.


 24 de agosto, 2012...

Otra fecha más que quedó marcada. Otro día que no tenía que salir así. Día de aniversario de nuestro grupo. Y digo nuestro por todo lo que luchaste. Porque yo estuviese ahí sabiendo lo complicado que era entrar. Ahora tú no estás. Probablemente estés ahí arriba con esa sonrisa característica tuya, con la guitarra en mano y cantando. Montando una buena fiesta. Ahora soy yo el que ocupa ese lugar que dejaste aunque todos y yo el primero sabemos que eres y serás irremplazable. Y desde aquí abajo tengo que decirte que te estés tranquilo, que siempre que ensayamos en grupo o tenemos una actuación dejo tú espacio, tu hueco entre nosotros, porque se que estás allí conmigo. Actuando. Por eso siempre miro a mi derecha, buscando tu apoyo. Intentaré que Carolina suene siempre minimamente bien, alegre. Tal y como me enseñaste.

También tengo que decirte que sé que estabas allí sentado, conmigo, el pasado 14 de marzo. En el concierto de Pablo Milanés... Nunca te hubieses perdido tal cita. Mientras todo el pabellón cantaba Yolanda, yo tragaba nudos. Yo aguantaba las ganas de derramar esa lágrima que se balanceaba, ella queriendo resbalar mientras yo tiraba de ella, sorteando la gravedad. Y es que Yolanda no es un tema cualquiera. Yolanda es el tema con el que te conocí. El primer tema que me enseñaste como profesor y como amigo. Y con ella, el sentimiento de tocar, de hacer música con el corazón.



Amigo, que toda la alegría que reinaba en ti en vida, reine siempre y por siempre. Que toda la paz que no pudiste encontrar en vida, inunde tú existencia, sea del tipo que sea. 

Hasta pronto.


jueves, 19 de marzo de 2015

Esas cosas que no me atrevo a decirte…



Un año más llega este día… Y un año más El Cabrales no está en casa. Por un lado, triste por no estar allí y poder felicitar a la persona más importante de mi vida, mi padre. Triste por no poder “ir a echar café” con él. Nuestro café. Por otro lado, contento de no estar en casa y más por el motivo que es. Por estudios. En este sentido, solo puedo decirle gracias por darme esta oportunidad que con tanto sacrificio sacas a delante.



Creo que nunca podré agradecer todo lo que esta persona ha hecho por mí. Ya no el hecho de sacrificar su vida, sus ratos, sus descansos por mí sino todos aquellos momentos de los que he podido aprender algo nuevo. Algo muy importante que he aprendido de su mano es que no hay nada más valioso y digno de admirar en una persona que su humildad “la humildad es aquello que te puede hacer grande”. 

Mi padre es esa persona que siempre pone todo su empeño en hacer las cosas bien. Más que poner empeño pone su corazón. Él me dice siempre “que las cosas hay que hacerlas con gusto para que queden bien”. Y lo creo.  En verdad no es un hombre que haga las cosas bien. Las hace perfectas. Le encanta la perfección y dejar todos los cabos bien atados. Calcular los milímetros. “Tú mide, vuelve a medir y cuando estés seguro de la medida, antes de cortar, vuelves a medir”. Esta es otra de sus frases. 

Más que un padre es un amigo. O mejor dicho, un mejor amigo. 

También tengo que agradecerte aquellos días de reyes en los que llegabas al pie de mi cama a eso de las 3 am y me decías “creo que los reyes vinieron, oí unos ruidos en el salón… levántate y mira a ver”. Todos esos momentos en los que nos desaparecemos juntos haciendo de ese rato nuestro momento. Por todos esos momentos de cortados condensada para ti y leche y leche para mí. Por todos esos momentos de complicidad. Por todas esas cosas que me has enseñado a hacer. Por enseñarme a pensar, a pensar en frío. Por enseñarme a que cuando hay algo que queremos o necesitamos tenemos que imponernos e ir a por ello. Luchar. Por todo eso y mucho más, gracias.



A pesar de que a él no le gustan nada las agujas, a mí me encantan (no en el ámbito sanitario) sino en lo que a arte se refiere. Tatuajes. Siempre dije que nunca me haría uno. Llevo varios. Siempre dije que nunca me tatuaría el nombre de nadie porque nunca estaría tan seguro de alguien como para llevarlo de por vida. En unos días, el 27 de marzo hará un año que llevo su nombre. El mejor nombre que podría haberme hecho.

Eres y serás la luz que ilumine mi camino. Mi faro. 

Sin duda este hombre ha sido un ejemplo a seguir en muchos aspectos. No quiero decir que sea perfecto, pero sí que intenta serlo. Con eso me vale.

A esa parte de mí. A ese amigo. Feliz día del padre.

miércoles, 18 de marzo de 2015

"Prometer y fallar es tan común como jugar"



13 de diciembre de 2011.

Esta fue la última vez que escribí en este blog. Que redacté unas líneas. Desde entonces ha llovido mucho y no sabría por dónde empezar… Sin duda ahora escribe un Cabrales diferente.

Por ahora me apetece redactar unas humildes líneas sobre un gran tema, una gran palabra.

Prometer.



Según la Real Academia Española (Del lat. promittĕre).
”Obligarse a hacer, decir o dar algo”.

Sin duda se trata de una palabra con un trasfondo y una importancia mayor de la que a simple vista puede parecer o suponer. Una palabra que en bocas ineptas puede generar cierto recelo, daño o engaño. Si hacemos referencia a su definición vemos una palabra que normalmente da miedo. Digamos que nos invade ese temor al oírla. Obligarse. Es decir, cuando prometemos estamos obligados a cumplir pero… ¿obligados por quién? Por nadie. Es una simple cuestión de honor. De palabra. Y esto amigos míos, es lo más valioso que puede tener una persona de cara a otra. Su palabra. Una palabra fiel.



Prometer es una de esas palabras que muchos suelen decir para hacer más creíble su relato, una afirmación o un hecho venidero ante una posible desconfianza, bien sea por algún acto fallido o simplemente por la inmensidad de esta.

Yo la verdad que no soy de los que prometen. Y no es una cuestión de cobardía. Soy de esos que dicen algo e intenta por todos los medios cumplir, siempre sin prometer. Es verdad que antes prometía cuando estaba “seguro” de que podía cumplir. Y a pesar de estar tan seguro, no cumplí. Para ser sincero, no es fácil faltar a tú palabra y menos cuando ya no tienes vuelta atrás. No tienes la oportunidad de cumplir. Y es que puede llegar lo que muchos llaman destino y te ponen en medio de ti y de tu “te prometo” un día, por ejemplo, un 4 de abril.

Desde entonces, no prometo. Y la verdad es que “prometer y fallar es tan común como jugar”.



Estés donde estés, te prometo que no prometeré.

Un saludo!!

martes, 13 de diciembre de 2011

¿Hasta que la muerte los separe?


Después de un tiempo sin escribir, publico unas líneas sobre un tema que de verdad me sorprende.
Sin darme cuenta, me he vuelto un gran observador. Con esto me refiero a que cuando salgo de casa, bien sea para ir a clase, comprar o simplemente a dar una vuelta, me fijo en toda esa gente que pasa a nuestro lado. Siempre está el chico del patín, la típica chica que parece ser la inspiración de la muñeca barby, la pareja de jóvenes paseando al perrito, el hombre con el periódico, la mujer con el bebé… y esa típica pareja de ancianos. Y es esto lo que me sorprende. ¿Cómo pueden llegar a esa edad cogidos de la mano?
Seguro que si fuésemos preguntando por la calle, muchas personas responderían que llegaron lejos porque se querían… otras simplemente dirían que llegaron lejos simplemente aguantándose… día tras día…
Yo no sé si es porque se quieren de verdad o simplemente porque se aguantan pero la verdad que ver una pareja de ancianos caminando por la calle, riendo juntos, cogidos de la mano y con ese brillo en la mirada mientras hablan es símbolo de constancia. Con esto me refiero a que seguro que han tenido muchos problemas o mal entendidos, pero han luchado por salir a delante. Y ahí están. Se habrán enfrentado a tiempos duros donde seguro que habrán tenido que luchar por encontrar algo que llevarse a la boca, luchar por conservar solo los buenos recuerdos cuando el hombre partía a la guerra…
Hoy en día miro a mi alrededor y no veo esa “seguridad” en las parejas. Sin duda son otros tiempos. Ahora está bien visto cambiar de pareja, la mayoría de las veces, por una tontería.
Quizás algún día, un joven como yo escriba unas palabras parecidas. Palabras que digan lo bonito que es ver a unos ancianos caminando juntos en un parque o disfrutando de su nieto, muchas veces, recordando cuando ese pequeño del que cuidaban era su hijo.
Un saludo!!

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Decepción...


Después de mucho tiempo, escribo unas palabras pero con un sentimiento completamente diferente. La última vez, me despedía ahora, decepción es la palabra…
“La decepción es un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona. Se forma en unir dos emociones primarias, la sorpresa y la pena”.
La decepción es subjetiva porque depende del resultado esperado de un acontecimiento, por lo que un mismo hecho puede resultar bueno para una persona y decepcionante para otra. Cuando la decepción afecta a las personas, se cambia la imagen mental que se tenia de ellas, sobre todo si afecta a partes fundamentales de la personalidad y puede producir la ruptura de la relación.
Ahora que ya sabemos la definición de este término, expondré mis pensamientos.
En mi opinión, la mejor manera de que una persona no te decepcione, es no esperar nada de ella. Nada bueno ni nada malo.
La decepción de un amigo siempre duele pero descubrir que alguien más especial que ese colega no es como creías, mata. A mi me ha ocurrido, tanto con ese “colega” como esa persona aun más “especial”.
Teniendo en cuenta esto último, comunico que cambiaré en todos los sentidos. Y a partir de ahora, veré qué es lo que se dice de mi.
Un saludo!!

jueves, 14 de abril de 2011

Cada día me doy más cuenta de las cosas…



Cada día me doy más cuenta de las cosas…

Toda persona tiene en su vida seres de apoyo, seres a los que poder confiar un secreto o pedir un consejo. En muchos casos, estos seres son padre, madre, hermano, hermana, etc. Familiares. Familiares que siempre están ahí para ayudarte, apoyarte, etc. Son familias modelo. En otros casos, no son familiares. Son amigos. De los verdaderos. 

Cada día me doy más cuenta de las cosas…

Yo personalmente he de decir que ha día de hoy me he dado cuenta de quienes son mis apoyos. De quienes son verdaderamente los pilares de mi vida.  Son personas que al fin y al cabo, no son nada a mí. Son personas que he conocido fuera del ámbito familiar, auque una de ellas sea considerada como un hermano y la otra espero que algún día pase a ser algo más de lo que es a día de hoy. No tengo una familia modelo, aunque sí conozco una que especialmente, de alguna manera envidio (envidia sana).

Cada día me doy más cuenta de las cosas…

Mis dos apoyos son dos personas que me conocen bien. Saben cuando las cosas van bien y cuando no. Saben como ayudarme, siempre, sin meterse en “mi vida”. Cosa que ignoran como agradezco.
Intentan saber qué me preocupa preguntándome. Desgraciadamente para ellos, no soy de los que se abren. Aún así, estoy infinitamente agradecido.

Cada día me doy más cuenta de las cosas…

Dentro de apenas 43 horas, me tengo que separar de quien me ha enseñado tantas cosas… De quien me ha hecho reír tanto… De quien ha sido mi compañero en los buenos momentos y más especialmente en los malos… De quien siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado… De quien siempre, siempre, ha confiado plenamente en mí… De quien me ha enseñado tanto, como por ejemplo, comprarme una caña para enseñarme a pescar… De quien en definitiva, me ha dado tantos momentos buenos.
Gracias.
De mi otro apoyo también me separo, de otra manera no tan “dolorosa”.
Cada día me doy más cuenta de las cosas…
También, por último pero no por ello menos importante, quería mencionar a una persona a la cual le he cogido mucho cariño. Nuestro colega de fiesta y risas.
A vosotros, mi gamusino, mi gallina y mi colega del bravo, os echaré de menos en los días venideros, gracias por todo de corazón.
Un saludo!!